martes, 14 de noviembre de 2017

Hacia un sistema tributario más normal

La presión tributaria de Argentina es de las más altas del mundo y está basada en un gran número de impuestos que desincentivan la producción, el empleo y un mayor uso de cuentas bancarias.
El sistema tributario argentino tiene un diseño muy diferente al resto de los países. Tiene una relativamente baja incidencia de impuestos directos o "progresivos" que gravan los ingresos o la propiedad de las personas, como Ganancias o Inmobiliario, y una muy alta incidencia de impuestos indirectos que gravan la venta o el consumo final de bienes y servicios, como IVA o Ingresos Brutos.
Además, es alta la incidencia de impuestos distorsivos, que afectan la asignación de recursos y erosionan la competitividad, como el Impuesto al Cheque, a los Ingresos Brutos, a las Exportaciones o a la Inflación (aunque estos últimos dos en franca declinación). Por último, los denominados "impuestos al trabajo", que financian al sistema de seguridad social, también tienen un peso importante, en tanto en el caso argentino el sistema es público y de reparto, lo que no sucede en todos los países.
La reforma tributaria que anunció el Gobierno pretende que el sistema argentino sea más parecido al del resto del mundo. Los principales cambios implican bajar la presión impositiva a las empresas para favorecer la inversión y aumentar la presión a los individuos, buscando elevar la incidencia de impuestos más progresivos. En Argentina las empresas pagan por Ganancias (3.3% del PBI) un poco más que en el promedio de los países de OECD (3.1%), pero los individuos pagan (2.2% del PBI) sustancialmente menos que en OECD (9.2%).
Para las empresas, se plantea la posibilidad de tomar a cuenta de ganancias al menos parte del impuesto al cheque, una rebaja de los aportes patronales para salarios menores a 12 mil pesos y sobre todo una rebaja en Ganancias de 35% a 25% de manera gradual y en un plazo de 4 años, si las utilidades son reinvertidas.
Lo más discutido hasta ahora es un nuevo impuesto a la renta financiera para individuos. Si bien este tipo de impuesto existe en la mayor parte de los países, en Argentina es particularmente controvertido debido a que la tasa de inflación es alta, con lo cual gran parte del interés en pesos no es "renta" sino que es una compensación por la depreciación de la moneda y que busca preservar valor del capital. Esa compensación no debería estar gravada.
Por otro lado, sería deseable que su diseño minimice el impacto sobre los instrumentos de ahorro de más largo plazo. Por último, la recaudación de este impuesto, que en términos relativos no será significativa por ahora, probablemente sea coparticipada y por ello parece ser la carta del Gobierno en el Congreso para negociar con las provincias una rebaja del impuesto a los ingresos brutos.
No obstante, resta todavía la definición en el Congreso.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Un resultado electoral que marca definitivamente el inicio de una nueva era

Tras un cierre de campaña muy atípico, los argentinos votaron a legisladores nacionales y provinciales. Los resultados arrojaron un amplio triunfo del oficialismo. A diferencia de las PASO, esta vez las consultoras especializadas en sondeos políticos acertaron en sus pronósticos.
Cambiemos no sólo se impuso en la provincia de Buenos Aires, sino que ganó en 13 provincias y se anotó los 5 distritos más poblados (Provincia y Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza). A nivel nacional, recibió 40.9% de los votos y amplió su base electoral casi cinco puntos respecto a las PASO en agosto. Fue la mejor elección legislativa para un oficialismo desde 1985.

Con estos resultados, Cambiemos sumó 21 bancas en Diputados y continuará siendo la primera minoría con 107 legisladores propios, sobre un quórum de 129. En el Senado, el oficialismo se convirtió en la primera minoría, tras sumar 9 bancas y quedar con 24, sobre un total de 72.
En ambos casos, Cambiemos no tendrá quórum propio y deberá mantener la estrategia basada en la negociación y en la búsqueda de alianzas para lograr el apoyo en cada proyecto de ley. La agenda de reformas es desafiante y abarca aspectos impositivos, laborales, previsionales, de apertura comercial y mercado de capitales, entre otros.
 


La reacción del mercado no se hizo esperar. Si bien se descontaba una buena performance del oficialismo, las expectativas de los inversores se quedaron un poco cortas, tras el aumento de la incertidumbre sobre el cierre de campaña. Así, durante la rueda de mercado de hoy el riesgo país volvía a marcar los niveles mínimos desde el año 2007 y el Peso se mantenía estable luego de un rally de un 1% contra el dólar.  La bolsa se anotaba nuevos máximos. 

A mediano plazo, el resultado de las elecciones de medio término despejan las dudas respecto a la gobernabilidad y aumentan considerablemente las chances de una re-elección de Macri o de Cambiemos en la próxima elección presidencial de 2019, lo que aporta un horizonte de más largo plazo para proyectar cualquier inversión.

Sin embargo, no hay que perder la perspectiva. Los desafíos económicos por delante siguen siendo importantes, aún cuando el mercado pueda descontar su resolución y pecar por exceso de euforia. En efecto, tanto el mercado local como el internacional parecen encontrarse "priceados a la perfección" y cualquier sorpresa aquí o en el extranjero puede gatillar una corrección.


viernes, 20 de octubre de 2017

El motor de Brasil nuevamente en movimiento

Brasil ha comenzado a salir de su peor recesión en 100 años. Hay que remontarse a 1914 para encontrar dos años seguidos con caída de la actividad económica como sucedió en 2015 y 2016. En los últimos dos años el PBI de Brasil acumuló una caída de 8% y volvió a los niveles de 2010. Se destruyeron unos 3 millones de empleos, lo que representa un 3% del total.
Estas cifras dan cuenta de la magnitud de la caída brasileña, pero también del espacio disponible para una esperable recuperación. Este año el PBI crecería 0.7% y el consenso en Brasil espera 2.4% el año próximo. No obstante, el riesgo de esta proyección es al alza y mes tras mes esta previsión va aumentando de la mano de datos económicos que vienen siendo mejores a los anticipados (los más osados ya hablan de un crecimiento del PBI del 4.0% en 2018).  
Estas son muy buenas noticias para la actividad económica en Argentina, y sobre todo para la industria, uno de los sectores más golpeados el año pasado por la salida del "cepo", la corrección tarifaria y el fin de las DJAI's.
Cuando las exportaciones a Brasil no crecen, la industria local es incapaz de expandirse. Por eso es tan importante para la industria que la demanda brasileña haya comenzado a recuperarse en los últimos meses. No es casualidad que esto coincida con el repunte que comenzó a mostrar la actividad industrial argentina hace unos meses, apuntalado también por el alza de la demanda doméstica en determinados rubros de peso, como el cemento para la construcción.  


Dado que el crecimiento económico argentino comenzó antes y es más rápido que el brasileño, el déficit comercial bilateral ha estado aumentado bastante rápido desde fines de 2015, cuando estaba prácticamente equilibrado, sobre todo por el aumento de las importaciones de autos, tractores y camiones desde Brasil.
El aumento del déficit comercial se explica mucho más por las menores ventas de autos a Brasil en un contexto de caída de la demanda brasileña (se exporta la mitad de autos que en 2011-14), que por las mayores compras de autos a Brasil (se importa una cantidad similar que en 2011-13).
El flex automotor (dólar importado por cada dólar exportado) está actualmente muy cerca del tope de 1.5 acordado con Brasil. Este déficit es probable que comience a revertirse lentamente de la mano de la recuperación de la demanda de Brasil y de factores microeconómicos (la maduración de inversiones que habilitaron la producción de nuevos modelos en Argentina con demanda en Brasil). El último dato disponible señala que las ventas de Brasil al mercado interno crecieron 30% anual.







viernes, 13 de octubre de 2017

¿Qué cosas cuestan más en Argentina y por qué?

Es un lugar común escuchar que Argentina es un país "caro en dólares". No obstante, mirando los precios finales de determinados bienes y servicios, no parece ser tan así. Sobre todo cuando los precios de los servicios son considerados. Esto es importante desde el punto de vista macroeconómico.

De acuerdo a una publicación que compara los precios en diferentes ciudades, la educación privada, los servicios públicos y el alquiler, que forman buena parte de la canasta de gasto de muchas familias, son más baratos en la Ciudad de Buenos Aires que en otras ciudades de la región. Aunque no sucede lo mismo con los precios de determinados bienes. Entre los más caros se destacan la indumentaria y el calzado, junto a los electrodomésticos y los productos electrónicos.


¿Qué explica los diferenciales de precios?

- En el caso de los servicios públicos son baratos porque los subsidios abaratan el precio final.

- Los colegios privados también son más baratos relativamente, lo cual puede estar explicado por los subsidios directos que algunos reciben.

- Los precios de servicios como restaurants y entretenimiento (cines, gimnasio, etc.) están más en línea con la región.

- Algo similar sucede con los precios de los inmuebles, donde los diferenciales de precios son menores. A pesar de que el metro cuadrado en Argentina está en valores históricamente elevados respecto a variables como el salario, por ejemplo, los inmuebles no están caros en la comparación regional, al no ser un bien comercializable.

- El elevado precio de los inmuebles respecto al salario ayuda a explicar la baja renta de los alquileres, lo que sí se observa más claramente en la comparación regional.

- Los servicios de internet y telefonía móvil son relativamente caros. Es el único servicio que es incluso más caro que en Nueva York y Londres. Debe haber factores específicos a este mercado que lo expliquen, como limitaciones a la competencia.

- En los bienes, que son internacionalmente comercializables, entran otros factores en juego. Sin dudas, buena parte de la explicación radica en los diferentes niveles de protección.

- En Argentina los sectores de la indumentaria, el calzado, los electrodomésticos y los productos electrónicos los precios son elevados en gran parte porque son altamente protegidos.

- No solamente por tener altos aranceles a la importación, sino por medidas para-arancelarias, como LNA's o requerimientos técnicos, que en estos sectores son igual o más relevantes, en tanto en muchos casos terminan directamente impidiendo la importación.




jueves, 5 de octubre de 2017

Una mirada distinta al déficit cuasifiscal

La mirada que predomina sobre el déficit cuasifiscal del Banco Central destaca los pagos nominales de intereses sobre el stock de Lebacs. Este año se pagarán intereses por unos AR$ 200 mil millones (dada una tasa efectiva anual cercana al 27%), lo que equivale al 2% del PBI. En tanto el Banco Central obtendrá ganancias por el efecto de la depreciación sobre sus reservas netas (lo que equivale a unos AR$ 40 mil millones), la medida "nominal" del déficit cuasifiscal ronda el 1.6% del PBI para este año. Vale aclarar que el Banco Central sigue un criterio diferente y computa el resultado de la devaluación todos sus activos dolarizados (incluyendo a las Letras Intransferibles).  
Una mirada alternativa evalúa el costo "real" de las Lebacs, teniendo en cuenta el efecto de la inflación. Desde este punto de vista, lo que importa es la tasa real "ex post" o realizada que se termina pagando por las Lebacs. Así, por ejemplo, el año pasado el costo de esterilizar en realidad fue negativo para el Banco Central, en tanto la inflación fue levemente mayor a la tasa promedio que se pagó por el stock de Lebacs durante el año. Este año la tasa real rondaría el 4%, implicando un déficit cuasifiscal "real" cercano a 0.3% del PBI.



Creemos que la mirada "nominal" al déficit cuasifiscal tiene algunos problemas. Mientras que en 2018 el costo "nominal" de intereses por las Lebacs volverá a rondar el 2% del PBI, el stock de Lebacs en realidad crecería más cerca de 1.0% del PBI, y a pesar de que todavía el Banco Central le transferirá AR$ 140 mil millones al Tesoro para financiamiento (cifra que viene bajando cada año). Desde este punto de vista, la medida "nominal" sobreestima el déficit cuasifiscal.   
La mirada "real" al déficit cuasifiscal pone el énfasis sobre la tasa real que el Banco Central paga por sus pasivos. Desde esta perspectiva, el "costo" de la política antiinflacionaria es menor y se pagaría este año y en 2018, cuando esperamos que la tasa real promedie un máximo que ronde el 5% anual, levemente superior al crecimiento de la economía.
Sin embargo, cuando la tasa real sea positiva pero menor al crecimiento real del PBI, el tamaño del stock de Lebacs disminuirá respecto al PBI (en ausencia de otros factores). Creemos que esto podría suceder en 2019.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Qué hacer para cumplir la meta fiscal del año próximo

Este año el Gobierno Nacional seguramente cumplirá con la meta fiscal que estipula un déficit primario de 4.2% del PBI. No obstante, la meta del año próximo establece un déficit de 3.2% y es mucho más exigente. Recortando subsidios y otros gastos creemos es posible cumplirla, aunque no será fácil.

Un resultado favorable al Gobierno en las elecciones de Octubre le dará un mayor margen para tomar las medidas necesarias para cumplir con la meta fiscal de 2018.

¿Cómo se modificarán los ingresos y gastos fiscales el año próximo? ¿Cuánto debe el Gobierno ajustar las tarifas de los servicios públicos para bajar los subsidios económicos lo suficiente para acercarse a cumplir la meta? ¿Cuánto más deben recortarse otros gastos? Veamos:

Los ingresos fiscales el año próximo bajarían apenas 0.1 puntos del PBI:

- En 2018 no habrá ingresos por el blanqueo, que este año aportaron 0.4 puntos del PBI.


- El revalúo contable que se incluirá en el Presupuesto 2018 podría aportar 0.2 puntos. Si bien hay más optimismo en cuanto a la adhesión y los recursos que podría generar, es mejor ser cauto. La Ley de Revalúo Fiscal apuntará a sincerar balances con bienes hoy valuados al precio de compra y que son muy inferiores al valor actual.


- La devolución del 15% de la Coparticipación a las provincias significará una pérdida de recursos fiscales de 0.2 puntos del PBI para el Gobierno Nacional en 2018.


- El crecimiento del PBI el año próximo podría elevar los ingresos fiscales 0.3 puntos.


- La reforma tributaria inicialmente tendría un efecto neutro sobre la recaudación fiscal.





Los gastos primarios entonces deberían bajar 1.1 puntos del PBI para cumplir la meta del 3.2%:

- Ajustes pendientes por la "reparación histórica" elevarían las jubilaciones en 0.3 puntos. Esto no incluye los pagos retroactivos, que van "debajo de la línea". Por otra parte, por "ley de movilidad" las jubilaciones en general aumentarían 22% anual y quedarían estables a PBI.

- Gastos de 2018 adelantados a fin de año y aumento de la deuda flotante podrían aportar 0.2 puntos adicionales. Podría haber holgura a fin de año para adelantar gastos, mientras que el año próximo habría espacio para elevar un poco más la deuda flotante.

- Las tarifas de luz, gas y transporte público deberían aumentar cada una 60% anual en promedio para generar un ahorro en subsidios cercano a 0.8 puntos del PBI.


- Sería necesario además recortar gastos por un monto equivalente a 0.4 puntos del PBI. Si bien creemos que los salarios públicos crecerán bastante en línea con la inflación, no parece inalcanzable un recorte en los gastos discrecionales de 0.4 puntos. Incluso, la inflación anual promedio de 15% proyectada en el Presupuesto puede ayudar a controlar estos gastos.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El largo camino hacia el Investment Grade

La primera calificación de deuda soberana de la historia se realizó casi 100 años atrás. En marzo de 1918 el Bono Soberano 1920 de Argentina fue calificado con una A por Standard & Poor's. Tras la gran depresión de los años 30, Argentina nunca volvió a ser calificada como Investment Grade (IG). Recuperar esa categoría no será fácil ni inmediato.
En la región, actualmente Chile, Perú, México, Colombia y Uruguay son calificadas como IG. Estas economías han mostrado a lo largo de los años bastante estabilidad en sus políticas económicas, respeto por las reglas de juego, niveles de deuda manejables, déficit fiscales moderados, una robusta posición de reservas internacionales y estabilidad en sus tasas de crecimiento económico, entre otros atributos. Por lo general, las calificadoras corren detrás de los acontecimientos, y "extienden" el certificado de IG tras varios años de "buena conducta".
No será fácil y aún en el mejor de los casos le tomará varios años a Argentina convertirse en IG. Antes, habrá que hilar algunos años de crecimiento sostenido, acumular reservas internacionales, reducir el déficit fiscal y la inflación y seguramente validar en las urnas la "irreversibilidad" de las políticas económicas (lo que no significa que deba haber continuidad del Gobierno). Tomando en cuenta las mejoras y rebajas de notas crediticias de los últimos años, las calificadoras le otorgan mucha importancia a la robustez de las posiciones fiscales y externas de las economías.

La calificación de IG es sobre todo una consecuencia de determinadas políticas y resultados económicos. No obstante, pertenecer "al club" tiene sus privilegios, sobre todo evaluando el comportamiento de la inversión extranjera directa (IED), que involucran compromisos de largo plazo de no residentes con el país. Las experiencias históricas de Brasil y Colombia, por ejemplo, muestran que la IED se duplicó o más tras la obtención de la "membresía".

Aún tras la reciente mejora en la calificación, y a contramano de varios recortes en las notas regionales (Chile y Venezuela recientemente, Brasil hace unos años, quizás próximamente Colombia), la calificación de Argentina (B) se encuentra 5 escalones por debajo del IG (BBB- o más). Es probable que en 2018 suba un escalón más (a B+) y siendo optimistas otro más en 2019 (a BB-). Quedarían pendientes tres escalones más para alcanzar el IG, lo que podría ocurrir recién durante el próximo mandato presidencial (2019-23), incluso aún con un cambio en la bandera política del gobierno, en línea con otras experiencias de la región.